3 de julio de 2026

ADAPTARSE. LA CLAVE ES ADAPTARSE

Pensamos que el diseño de proyectos de infraestructura, productivos y comerciales, deben basarse en la integración con el sistema donde se implementan, en línea con los sistemas naturales, poniendo en valor los servicios ecosistémicos. Nada muy novedoso, pero a veces poco practicado. A lo largo de nuestros años de trabajo en innumerables proyectos y muchas actividades diferentes, hemos entendido que los sistemas naturales son altamente resilientes, que los millones de años de evolución les dan capacidades únicas de integración y adaptación frente a los cambios. Creemos que los procesos de adaptación al cambio climático deben basarse en la resiliencia natural y por eso las soluciones con mejores resultados serán aquellas basadas en estos principios: las soluciones basadas en la naturaleza. Creemos fervientemente en que los proyectos pueden ser sostenibles e integrados en el medio y que pueden ser productivos, eficientes y rentables. Nuestra experiencia nos da conocimiento de los procesos de gestación, construcción y operación de grandes proyectos de infraestructura, entendiendo que los procesos participativos y de incorporación temprana de criterios de integración socio ambiental son fundamentales para el éxito. También conocemos los nuevos mercados sustentables, donde atributos basados en soluciones naturales tienen un alto valor de mercado, donde las acciones por el clima implican rentabilidad y el conocimiento temprano de las condiciones del sitio donde se implanta el proyecto implican grandes ahorros de inversión. Queremos acompañar el diseño de proyectos que se integren en el mundo donde vivimos, que se beneficien de este y que sean sostenibles en el tiempo y el espacio. Sabemos cuáles son las debilidades porque trabajamos hace más de 20 años en el desarrollo de grandes proyectos, sabemos de lo que hablamos. Somos muchos profesionales de distintas disciplinas trabajando colectivamente, interdisciplinariamente para darle una visión integrada a los proyectos, porque el mundo es diverso y su mirada también debe serlo.

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LOS RESIDUOS COMO OPORTUNIDAD

¿Y si en lugar de residuos son insumos de otros procesos? Procesos de generación de energía, la base para productos comercializables o el sustituto de insumos requeridos en la propia producción. El avance tecnológico y el desarrollo de mercados sostenibles, generan nuevas oportunidades. Este podría ser el caso de los residuos orgánicos de sistemas agroindustriales, de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos o hasta de los residuos de poda o manejo de cosechas. Ejemplos abundan y la eficiencia de estos proyectos de aprovechamiento dependen de muchas variables y cada una de ellas tiene un peso específico particular a la hora de tomar la decisión: ¿usar los residuos orgánicos para generar energía eléctrica para incorporar a la red? ¿Para autoabastecimiento energético o generar calor? ¿Cómo base de procesos de cogeneración? ¿Cómo base para la producción de biometano? La realidad es que hay soluciones variadas para cada necesidad y cada solución apunta al cumplimiento de distintos objetivos. Lo interesante es que las posibilidades son variadas. Se puede generar energía, junto con fertilizantes que suplantes insumos requeridos en el mismo proceso. Se puede vender la energía, o usarla como sistema de aseguramiento. Se pueden certificar créditos de carbono en procesos adicionales de generación energética o aplicando metodologías de soluciones basadas en la naturaleza (captura de carbono). Se pueden sumar todas estas acciones en los reportes de sostenibilidad para posicionarse mejor en mercados con requerimientos de sostenibilidad específicos o para ganar nuevos mercados. La clave es definir el objetivo, conocer las prácticas de la actividad y entender cuáles son las fortalezas y las sinergias. Diversas oportunidades para diversas empresas, emprendimiento y objetivos.

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LA SEGURIDAD ENERGÉTICA COMO PRIORIDAD Y ¿LA TRANSICIÓN?

En los distintos foros internacionales se están dando numerosas conversaciones sobre las prioridades asociadas a la energía y como estas han cambiado en los últimos años. En definitiva, en la mayor parte de las conversaciones, se identifica a la seguridad energética como prioridad, muy por encima de otros aspectos y alineada con la seguridad nacional. En el marco de la situación actual, que el primer Ministro de Canadá define como “el fin de una ficción agradable y el comienzo de una realidad brutal”, los países deberán asegurarse la producción de alimentos, la producción de energía y la seguridad de manera autónoma. Para ejemplificar este contexto se menciona la dependencia europea respecto del gas ruso y la tendencia a dejar atrás el desarrollo nuclear para avanzar en otras formas de energía renovable (mayormente solar, dependiendo casi exclusivamente de China), como un error en la estrategia energética, explicando como estas decisiones han dejado al viejo continente en una posición debilitada respecto a su seguridad energética. La pregunta que subyace esta conversación es si es posible alcanzar la seguridad energética y llevar adelante una transición sostenible y justa. La respuesta no es única ni global. De hecho, en Argentina, el impulso en la producción de gas y petróleo en Vaca Muerta es una política que impulsa no solo el abastecimiento local sino abre la oportunidad de exportar combustibles fósiles de menor intensidad de carbono, como son los proyectos en desarrollo de GNL. Pero también se abren posibilidades diferenciales y específicas en distintas regiones del país, donde las capacidades para el abastecimiento energético pueden provenir de recursos naturales altamente extendidos en cada zona. Ejemplo de esto son los vientos de la Patagonia o los altos períodos de insolación anual en la región de Cuyo. Sin embargo, otras regiones cuentan con recursos antrópicos de alto valor para la generación de energía, como son los residuos orgánicos provenientes de la actividad agrícola-ganadera y los propios residuos urbanos de las ciudades. La posibilidad de generar biometano a través del uso de estiércol y biomasa residual es una alternativa cierta para la generación de gas para el transporte de carga, para la descarbonización de distintos sectores de la industria y para el abastecimiento de localidades que no acceden a la red troncal de gasoductos. Los precios difieren sustancialmente de los del gas de yacimiento, pero los atributos sostenibles del biometano son altamente valorados por distintos eslabones de la cadena de valor productiva, sin contar los co-beneficios asociados como la producción de biofertilizantes y la gestión de residuos que implican un costo de gestión importante. En definitiva, cada región con su solución y sin duda la innovación tecnológica trae posibilidades probadas de uso de residuos como fuente de energía, que aportan a la mentada seguridad energética y colaboran con el desarrollo local, construyendo posibilidades para los residentes de cada provincia y minimizando la migración en búsqueda de oportunidades laborales. La adaptación requiere una mirada realista sobre el contexto para construir soluciones propias, específicas y orientadas a mejorar la calidad de vida de la población.

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